
Cada hectárea quemada es una pérdida irreparable. Frente al cambio climático y la negligencia, el ecologismo propone alternativas reales para cuidar lo que aún nos queda.
Los incendios acaecidos en nuestra península este verano nos tienen todavía conmocionados, y provocan en nosotros, cada vez con mayor virulencia, eso que se llama Eco-ansiedad, hasta el punto de que algunos deseaban que se terminara el verano. ¡Se nos han fastidiado las vacaciones!
Del mismo modo que nos está pasando con la masacre en Gaza, ver cerca de medio millón de hectáreas arrasadas de vida natural y rural arrasadas por el fuego, nos genera una terrible mezcla de rabia, frustración y profunda tristeza. Tristeza por la enorme pérdida medioambiental y humana; rabia porque se podía haber evitado; y frustración porque no sabemos qué podemos hacer los ciudadanos de a pie por revertir estos desastres.
La gente culpa a los políticos y a los pirómanos, los políticos culpan a los ecologistas, y se pasan la pelota entre administraciones, los ecologistas culpamos a los políticos, a los pirómanos y a los cazadores. ¿Quién tiene la culpa de esto? Y lo que es más importante ¿Cómo se puede evitar en el futuro?
Proyecto Verde, como asociación ecologista, quiere definirse en este tema, y proponer, por si sirve de algo, algunas soluciones.
Pero queremos empezar por hacerte una pregunta que invite a la reflexión ¿Qué te importa más, el crecimiento económico o la protección del medio ambiente? Como eres socio de Proyecto Verde, suponemos que el medio ambiente es una prioridad para ti.
Por aquí van unos datos que pueden resultarte útiles: si la economía mundial se ha multiplicado por 12 desde el año 1500 – calculado como el índice del PIB mundial- la media de ingresos personales sólo lo ha hecho por 9 – calculado como PIB per cápita- con un gran coste social (esclavitud, explotación, matanzas) y medioambiental. Este incremento económico ha podido tener lugar, gracias a dos eventos fundamentalmente: la extensión de la agricultura y el uso de combustibles fósiles, con mucho más rendimiento energético que la biomasa, pero muchísimo más contaminantes.
Sin querer entrar demasiado en el debate, suponemos que puede haber intereses económicos detrás de algunos incendios, ya sea por ahorrar dinero en la prevención, o por encontrar beneficios con las quemas.
Sin embargo, aunque los intereses económico fueran una prioridad, sabemos que es imposible mantener un modelo de crecimiento económico infinitamente exponencial cuando se basa en expoliar los recursos naturales.
Los ecologistas no nos rendimos; se pueden hacer cosas y hay que hacerlas ya, y estas medidas pasan por un cambio de paradigma, desde un crecimiento económico exponencial, a una economía que encuentre un equilibrio entre producción y degradación.
A pesar de que, en el año 2022, tras un verano de muchos y grandes incendios, el Gobierno aprobó un real decreto – ley de medidas urgentes en materia de incendios forestales- éstas medidas no se han aplicado.
Ahora se vuelve a intentar, esta vez con un marco mayor, un pacto de estado frente al cambio climático, porque, aunque algunos lo niegan, estamos experimentando ya sus consecuencias.
Los negacionistas del cambio climático argumentan que no somos los humanos los causantes, que no somos esa especie depredadora, sino que se trata de un fenómeno que lleva dándose toda la vida durante milenios.
Cada uno que piense lo que quiera, o que se informe bien, pero lo que está claro es que las danas y los incendios son cada vez más frecuentes, y podemos hacer algo por prevenirlos.
Recogemos a continuación cinco medidas concretas que se pueden implementar para la prevención de incendios:
- Invertir en gestión forestal, podando los árboles y limpiando el monte de ramas secas y arbustos. Esto implica mantener una plantilla de agentes forestales constante, abundante y permanente, no estacional, en óptimas condiciones laborales.
- Incentivar el pastoreo con rebaños municipales que reduzcan la vegetación inflamable y puedan crear cortafuegos. Si sustituimos la producción de carne en macro-granjas por ganadería extensiva, no solo fomentamos el bienestar animal, sino también las opciones laborales en el entorno rural.
- Apoyar las iniciativas de repoblación de zonas rurales con el compromiso de cuidar el entorno desde un enfoque sostenible con la biodiversidad. Las cuatro regiones más afectadas por los incendios – Asturias, Castilla león, Galicia y Extremadura – son las que han caído en población desde 1980 y las que sufren mayor envejecimiento poblacional, con el consecuente descuido del campo y la extracción de leña.
- Fomentar la agricultura regenerativa mediante prácticas que permiten una cubierta vegetal verde permanente de suelos sanos y cubiertos que retienen más humedad, reduciendo la erosión, la sequedad del terreno y la probabilidad de que se inicie un fuego. Este tipo de agricultura permite cultivos más rentables y sostenibles que incentivan, además, el crecimiento demográfico en el medio rural.
- Fomentar el consumo de biomasa, especialmente en zonas rurales, utilizando la madera como combustible y en la construcción de viviendas, y reduciendo la producción de hormigón, que, dicho sea de paso, es responsable del 8% de las emisiones mundiales de CO₂
LOS ECOLOGISTAS NO QUEREMOS QUE EL CAMPO CREZCA A SU LIBRE ALBEDRÍO, QUEREMOS QUE SE CUIDE Y SE GESTIONE BIEN
Y tú, ¿qué puedes hacer para prevenir los incendios? Más allá del típico cuidado de no hacer barbacoas en verano o tirar colillas al monte, puedes elegir bien a tus representantes públicos para que se tomen este tema en serio. El pueblo salva al pueblo eligiendo bien en las urnas. También puedes informarte bien para desmontar los bulos que confunden y crean polémicas inservibles. Y si no lo has hecho ya, te recomiendo que veas la serie HOPE en RTV play.
El calentamiento global también lo provoca el hombre, especie depredadora donde las haya, que destruye vida animal y vegetal mientras pretende crear un malentendido bienestar, basado en el consumismo y el derroche.
Tenemos la responsabilidad de revertir este proceso con medidas globales y urgentes. Porque no hay planeta B, eso ya lo sabemos, al menos, para la mayoría de los mortales.